Ha muerto la esperanza

Diciembre 23, 2007 at 10:37 am | In Participación ciudadana, Personajes | No Comments

Ha muerto la esperanza

En épocas grises y oscuras se alzan los héroes que salvan a la Humanidad o a sus comunidades de los peligros que las acechan.

Desde tiempos inmemoriales, siempre hemos contado con un portador de luz que ha marcado nuestro camino para salir de la oscuridad. Siempre ha habido alguien que ha conseguido alcanzar la gloria sacándonos del pozo donde muchas veces nos habíamos metido nosotros.

Pero en esta época gris y oscura me temo que no habrá héroes.

Los han matado a todos, y además se han asegurado de que no haya nadie que pueda sustituirles.

No tenemos los medios, el empuje, la cultura, la voluntad, el conocimiento o la inteligencia suficientes para llegar a ser héroes.

Los genios de hoy están todos empleados en hacer ganar más dinero a las empresas o entregados a ganarlo ellos mismos.

El otro día comprendí lo inútil de la lucha.

¿Por qué? Por leer un cómic.

Desde niño me fascinó un personaje, el Capitán América. El Capi.

El Capi era todo lo que un niño con ideales quería ser, valiente, entregado al bien común, al bien de los demás, sacrificado, bueno, luchador.

Él representaba todos los valores de un mundo ideal, más allá de la bandera que llevaba en el pecho, y que algunos hemos aprendido a mirar con suspicacia.

El Capitán América defendía los valores humanos, la libertad, la verdad, los derechos inalienables, la igualdad. Entregaba su vida por hacer de estos derechos algo extendido en el mundo.

Unos valores que van en contraposición al mundo que estamos haciendo hoy día, y que los guionistas de la editorial han comprendido que estaban fuera de lugar, no por no ser necesarios, sino porque ya no son escuchados.

Nos hemos convertido, y hemos convertido a nuestros niños en unos cínicos egoístas, que nos amargamos cuando algo nos sale mal, por pequeño que sea, y que pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor.

Todos, o casi todos sin grandes excepciones, vivimos en un mundo en el que lo primordial es el consumo, el dinero y los sentimientos y sensaciones propios, ignorando los de los demás.

Hemos hecho un mundo, nos hemos hecho a nosotros mimos, incapaces de escuchar el mensaje del Capi. Nos parecía algo fuera de sentido en un mundo cruel, y cada día con menos esperanza. Acuciados por problemas que muchas veces nos han impuesto, y otras nos hemos ganado por nosotros mismos, ignorábamos las palabras que nos llamaban a actuar y defender la verdad, la justicia y la libertad de todos los pueblos.

El cambio climático, la falta de respeto hacia los demás, los pésimos sistemas educativos, las subidas de los precios, la destrucción de la biodiversidad, el problema inmobiliario, todo ello ha servido para mantenernos alejados de la realidad, inmersos en ese mundo ficticio que queremos llamar nuestras vidas, y sin prestar atención a las causas de eso problemas. Sólo intentando que no nos afecten.

Una persona muy inteligente me dijo hace unos meses, “nuestros padres y nosotros hemos tenido la suerte de vivir hasta ahora en un mundo casi perfecto, pero a partir d ahora, todo se va a acabar y va a ir de mal en peor”

Han bastado unos meses para darle la razón.

No contamos con generaciones que se preocupen, o si lo hacen, que estén preparados para cambiar el mundo. O no quieren, o no son capaces. No tenemos tiempo o recursos para hacer lo que se debería hacer para salir de esta trampa económica y política en la que nos han metido.

Los problemas son muchos, y el número de posibles héroes se reduce cada día, acuciados por sus problemas, e insensibles ya a las palabras que otros héroes han enarbolado alguna vez.

El Capitán América es un ejemplo. Sólo uno, pero quizás el más llamativo.

Porque está muerto.

Sus guionistas se dieron cuenta de que su mensaje ya no era escuchado.

En un mundo rodeado por el terrorismo y por la globalización salvaje ya nadie podía escuchar sus palabras, ni contemplar sus acciones como un intento de mejorar la vida de los demás.

Sólo se veía una lucha perdida.

Así que replantearon la situación. Siguiendo los pasos de la realidad, idearon un cambio en el mundo de ficción en el que habitaba, y llevaron los sucesos de los últimos años a ese mundo.

Los héroes debían ser controlados por el gobierno, como nuestros ciudadanos. Todos somos sospechosos hasta que se demuestre nuestra inocencia. Algunos, somos culpables sin haber hecho nada.

Lo que importa es la seguridad, su seguridad, no la nuestra, y su dinero.

Y los guionistas sabían que ante esto sólo había una salida. El Capitán América debía morir.

Debía morir porque ya no era escuchado, porque para hacer oír su voz, debíamos notar su ausencia. Muriendo, estando ausente para siempre, quizás algunos escucharían las palabras que dijo en vida, y quizás cambiasen las cosas.

Es pronto para decirlo, pero lo dudo.

El Capi ha muerto, y con él el tiempo de los héroes.

Los que soñábamos con hacer un mundo mejor seguiremos en nuestra lucha perdida contra toda esperanza, intentando retrasar la debacle. Al final, tendremos que centrar esfuerzos en salvar a los nuestros, y abandonaremos a todos los demás.

A menos que sí que haya alguien que escuche el mensaje que el capitán América transmitía. Que escuche su silencio y en su silencio encuentre las palabras que iluminaron a mi generación.

Palabras que hablaban de entrega, de éxitos, de la recompensa de cumplir con lo que el mundo esperaba de nosotros, de llevar la libertad a quienes nos rodean, de proporcionar esperanzas a todo el mundo, de luchar contra los males de la Tierra.

Palabras que hablaban de no vender los principios personales a cambio de un mejor salario, que nos susurraban al oído canciones de absoluta libertad y de absoluta responsabilidad.

El tiempo de los héroes ya pasó.

Sólo nos queda el tiempo de los políticos y los especuladores.

Voy a seguir con la predicción de esa amiga mía.

No sólo viviremos cada vez peor, sino que no habrá suelo para ese empeoramiento. La luz, la comida, el agua se convertirán en bienes escasos que habremos derrochado, y poco a poco la mayoría de la Humanidad da pasos atrás en el bienestar social, mientras unos pocos mantienen sus privilegios.

Trabajaremos más y en peores condiciones, por menos dinero, y lo que compremos nos costará mucho más. Pero no podremos salir de ese círculo, porque habremos tirado nuestra vida en diversiones y entretenimientos que nada nos han aportado. No habremos aprendido nada, y por primera vez, nuestros hijos sabrán menos que nosotros por nuestra culpa.

Serán la primera generación en la historia que vivirá por que sus padres, excepto quizás a aquellas azotadas por las guerras, la Peste y la enfermedad. Y lo peor, es que sus hijos, y los hijos de sus hijos vivirán peor que ellos.

Arrinconados por la tecnología que les quitará sus trabajos, por su falta de capacidad de superación y trabajo, por la falta de medios por nuestro despilfarro y nuestra falta de inversión, por la ausencia de fuentes de energía, por la contaminación creciente…

Los héroes de antaño lucharon contra esta oscuridad, pero el mal se impuso. Han ganado.

Lo que no significa que vayamos a rendirnos. Pero sabemos que hemos perdido, y que nadie tomará el relevo para arrancar una victoria de las fauces de la oscuridad.

Demencial transporte público

Diciembre 20, 2007 at 8:31 pm | In Transporte | No Comments

No es culpa del PSOE ni del PP, es culpa de ambos.

La locura recaudatoria ha llegado en la Comunidad de Madrid tan lejos que ahora los autobuses de Getafe no van a llegar hasta Atocha, sino que sólo van a ir hasta el intercambiador de Elíptica (tenían que justificar los muhcos millones de euros tirados en esta obra que nadie quería ni usa).

Para seguir hasta Atocha, los getafenses ahora tenemos que hacer un trasbordo imposible en el Metro L6, o coger (pagando un nuevo billete) uno de los nuevos autobuses que se van a habilitar para ello.

Demencial. Se hace bajar a los ciudadanos que ya están montados en un autobus para hacerles esperar cola y subirse a otro que va a ir al mismo sitio.

Para que luego digan que se apuesta por el transporte público.

Transporte público deficiente

Diciembre 19, 2007 at 8:32 pm | In Gasto Público, Industrias, Transporte | 1 Comment

En época de bonanza, los Gobiernos se devanan los sesos pensando cómo van a gastar todo el dinero que entra en sus arcas.

Cuando pasan las vacas gordas, sucede lo mismo, pero a la palabra “gastar” se le añade también la palabra “sabiamente”.

De cómo tomen las decisiones presupuestarias depende mucho que esa época de vacas flacas sea breve o se prolongue los suficiente como para que pierdan las elecciones. Nadie parece haberlo notado, pero muchas de las derrotas electorales más escandalosas han venido precedidas por crisis económicas.

Por ello, conviene mirar muy bien en qué se emplea el dinero público, y cómo se gestiona.

Uno de los elementos fundamentales que todo Gobierno de cualquier administración u organización (local, estatal, autonómica y hasta internacional) es el transporte y las infraestructuras.

Los casos acaecidos en Barcelona en cercanías, y en Madrid en la red de Metro, recientemente ponen de manifiesto la vulnerabilidad de la clase política a un mal funcionamiento de unos elementos de transporte que se suele dar por hecho que funcionan solos.

La inversión continua en mantenimiento, mejora y expansión de la red de transporte público puede suponer la diferencia entre el atraso económico y una pujanza económica.

En las grandes ciudades españolas, y especialmente incido sobre Madrid por ser la más cercana a mi experiencia, sufrimos todavía un déficit en este sentido, causa sin duda de primar criterios comerciales frente a productivos.

Así, el famoso Metro Sur no es sino un mecanismo de conexión entre centros comerciales y barrios consumidores, sin apenas conexión con los principales polígonos industriales.

En un país que necesita desesperadamente una industria dinámica, pujante y con recursos, esto, así como la poca oferta de líneas de autobús y tren que pasen por estas zonas, nos pone al borde del abismo industrial.

Si dispusiésemos de una economía distribuida, donde el teletrabajo, las redes de comunicación, el diseño y la innovación tirasen del motor económico, no tendríamos problemas, las empresas y los trabajadores podrían radicarse donde quisiesen, pues su trabajo y el valor creado por él no requerirían de un lugar fijo, grandes equipamientos o aglomeraciones de trabajadores. El trabajo, el valor y la riqueza radicarían en cada persona, en las ideas y la tecnología (ordenadores, software, etc.).

Pero en una economía cuyos pilares son el consumo y el comercio, un sector turístico que no parece saber adaptarse a los cambios de los tiempos, una industria en franca retirada y un sector agrícola que necesita las subvenciones y algún que otro milagro para sobrevivir, no podemos permitirnos cortar las conexiones con los centros industriales de producción.

Cada día cuando voy a trabajar, voy en coche porque tardaría casi dos horas en ir y dos horas en volver, veo colas de gente esperando el autobús que lleva al polígono, pasando frío a las 7 de la mañana (porque en muchos casos antes de esa hora no hay transporte) y pienso en lo diferente que sería todo si el metro pasase por el polígono, si las carreteras no estuviesen en un estado deplorable de mantenimiento, si los autobuses hiciesen un buen servicio.

Lo que me lleva a pensar en las toneladas de CO2 que nos ahorraríamos si la gente pudiese ir a trabajar en transporte público. Si ir al centro no fuese una pesadilla de vagones apretados, empujones y agotamiento.

Imagino, que es una situación que no interesa cambiar. Que a nadie preocupa más que de boquilla, porque los lobies que dependen del consumo de combustible, de la compra de coches y de todo lo que rodea al sector de la automoción no lo permitirían.

Pero también puedo imaginar lo que sería ir a trabajar en tren a mi trabajo, y no tardar el doble que yendo en coche (con atasco y todo), poder ir leyendo tranquilamente, sentado y calentito. Sin grandes retrasos y sin que nadie te pise, se te caiga encima o tengas que esperar veinte minutos al próximo autobús.

El Euribor se comen la paga de Navidad

Diciembre 17, 2007 at 7:32 am | In Consumo | No Comments

http://www.invertia.com/canales2/canal.asp?idcanal=710

Y la Inflación la de verano. Y el aumento de impuestos locales lo poco que nos queda.

Intermediarios, pequeño comercio y nuestro pan

Diciembre 17, 2007 at 7:20 am | In Consumo | No Comments

No me sirven las excusas. 

Ni las excusas de las administraciones, ni la de los grandes almacenes, ni la de los intermediarios y distribuidores, ni las de los ayuntamientos, ni siquiera la de los sindicatos. 

El precio de los alimentos no sube por el biodiesel.

No os dejéis engañar. Los precios suben por la usura de los distribuidores (como prueba que cada vez pagan menos a los productores), y por la dejadez de las autoridades que NO están haciendo su trabajo de control. 

Por otro lado, cada día cierran más pequeños comercios, otorgando más y más poder a los grandes almacenes, que a su vez controlan a las compañías de distribución. En lugar de apoyar al pequeño comercio con acciones eficaces, los ayuntamientos ofrecen buenas palabras mientras firmas la apertura de más y más centros.

La historia política de siempre, te acaricio el lomo, mientras te la meto doblada. 

Al final, quienes pagaremos seremos todos, que veremos subir los precios, bajar los salarios y destruir empleo, sin que, al final, podamos hacer nada para evitar tanto desmán ni tanta corrupción.

O hacemos algo ahora, o mañana quizás sea demasiado tarde. Nos va en ello el pan.

Los funcionarios

Diciembre 13, 2007 at 9:51 pm | In Gasto Público | No Comments

Los funcionarios y empleados públicos deben ponerse a trabajar YA.

Es inadmisible que empleados del Esado, de las Comunidades Autónomas y de los ayuntamientos mantengan unos privilegios tan desmesurados que la comparación con los trabajadores produtivos de la sociedad de miedo y rabia.

Si queremos evitar la crisis que viene, los funcionarios deben trabajar ya, o tendemos que reducir el número de empleados públicos que pagamos con nuestros impuestos.

Nuestros impuestos deben emplearse para crear riqueza para los ciudadanos. No para mantener una clase privilegiada, improductiva y sangrante.

Y ojo, soy más de izquierdas que la mayoría, pero una cosa es una cosa, y otra es que nos tomen por idiotas.

Precaria distribución de la riqueza

Diciembre 13, 2007 at 7:33 am | In Economía | No Comments

Esta mañana escuchaba el programa “Capital” y en la sección La Firma ha hablado un catedrático de la universidad de comillas (siento no recordar el nombre).

Esta persona señalaba la escasa distribución de la riqueza que ha habido en los últimos años.

A pesar del enorme crecimiento económico las rentas han descendido debido a la acaparación de las empresas y el Estado.

Después, salen con la noticia de que el hoy la UE ratifica el nuevo tratado “constitucional”, un remedo de Constitución que en la mayoría de los países no se ratificará por el Pueblo.

Conociendo las ansias de las grandes empresas de dotar a europa de un modelo social favorable para ellas al estilo del norteamericano, entiendo sus prisas y su secreto.

Ante esto, ¿qué le queda al ciudadano de a pie?

Pues dotarse de los medios de creación de riqueza propia, trabajar para uno mismo, para sus seres queridos y sus conciudadanos en los ratos libres que nos vayan dejando, hasta que podamos ponerlas en su lugar.

¿Repsol copia a Kiplig?

Diciembre 8, 2007 at 10:20 am | In Empresa, Energía, Telecomunicaciones | No Comments

O cómo apropiarse de los bienes de la Humanidad para beneficio propio.

http://www.templodehecate.com/bitacora/Quaid/875/

El teletrabajo favorece a trabajadores y empresarios

Diciembre 5, 2007 at 1:37 pm | In Trabajo | No Comments
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Parece que el trabajo es beneficioso para todos.

Mi duda entonces es porqué no se implanta de forma más generalizada y profunda.

Vais a pagar más

Diciembre 5, 2007 at 7:27 am | In Consumo, Economía, Energía | No Comments
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Vais a pagar más.

Por las mañana escucho varias emisoras de camino al trabajo. Hoy voy a haceros un panorama para que veáis como está el patio y lo que nos espera.

Vais a pagar más por el agua, la luz y los alimentos.

También vais a pagar más por las hipotecas.

Es muy posible que os quedéis en paro, y quizás perdáis vuestra casa.

Seguramente tengas que trabajar 60 horas a la semana por el mismo dinero, de conservar el empleo.

Estas cosas no las dicen abiertamente en ninguna cadena, ni la Ser, ni la Cope, ni Punto Radio…todas callan, y nos venden sus noticias sobre política, sobre sociedad, sobre tonterías.

Molestaos un poco y buscad las noticias, veréis como tengo razón.

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