A ver si se lo recuerdan

Diciembre 21, 2008 at 8:57 pm | In General, Industrias | Leave a Comment

Cuando dentro de unos años vuelvan los buitres neoliberales espero que alguien les recuerde esta frase de George W. Bush.

“Si dejáramos que el libre mercado siguiera su curso, casi con toda seguridad, eso llevaría a su quiebra caótica y liquidación”

Transporte público deficiente

Diciembre 19, 2007 at 8:32 pm | In Gasto Público, Industrias, Transporte | 1 Comment

En época de bonanza, los Gobiernos se devanan los sesos pensando cómo van a gastar todo el dinero que entra en sus arcas.

Cuando pasan las vacas gordas, sucede lo mismo, pero a la palabra “gastar” se le añade también la palabra “sabiamente”.

De cómo tomen las decisiones presupuestarias depende mucho que esa época de vacas flacas sea breve o se prolongue los suficiente como para que pierdan las elecciones. Nadie parece haberlo notado, pero muchas de las derrotas electorales más escandalosas han venido precedidas por crisis económicas.

Por ello, conviene mirar muy bien en qué se emplea el dinero público, y cómo se gestiona.

Uno de los elementos fundamentales que todo Gobierno de cualquier administración u organización (local, estatal, autonómica y hasta internacional) es el transporte y las infraestructuras.

Los casos acaecidos en Barcelona en cercanías, y en Madrid en la red de Metro, recientemente ponen de manifiesto la vulnerabilidad de la clase política a un mal funcionamiento de unos elementos de transporte que se suele dar por hecho que funcionan solos.

La inversión continua en mantenimiento, mejora y expansión de la red de transporte público puede suponer la diferencia entre el atraso económico y una pujanza económica.

En las grandes ciudades españolas, y especialmente incido sobre Madrid por ser la más cercana a mi experiencia, sufrimos todavía un déficit en este sentido, causa sin duda de primar criterios comerciales frente a productivos.

Así, el famoso Metro Sur no es sino un mecanismo de conexión entre centros comerciales y barrios consumidores, sin apenas conexión con los principales polígonos industriales.

En un país que necesita desesperadamente una industria dinámica, pujante y con recursos, esto, así como la poca oferta de líneas de autobús y tren que pasen por estas zonas, nos pone al borde del abismo industrial.

Si dispusiésemos de una economía distribuida, donde el teletrabajo, las redes de comunicación, el diseño y la innovación tirasen del motor económico, no tendríamos problemas, las empresas y los trabajadores podrían radicarse donde quisiesen, pues su trabajo y el valor creado por él no requerirían de un lugar fijo, grandes equipamientos o aglomeraciones de trabajadores. El trabajo, el valor y la riqueza radicarían en cada persona, en las ideas y la tecnología (ordenadores, software, etc.).

Pero en una economía cuyos pilares son el consumo y el comercio, un sector turístico que no parece saber adaptarse a los cambios de los tiempos, una industria en franca retirada y un sector agrícola que necesita las subvenciones y algún que otro milagro para sobrevivir, no podemos permitirnos cortar las conexiones con los centros industriales de producción.

Cada día cuando voy a trabajar, voy en coche porque tardaría casi dos horas en ir y dos horas en volver, veo colas de gente esperando el autobús que lleva al polígono, pasando frío a las 7 de la mañana (porque en muchos casos antes de esa hora no hay transporte) y pienso en lo diferente que sería todo si el metro pasase por el polígono, si las carreteras no estuviesen en un estado deplorable de mantenimiento, si los autobuses hiciesen un buen servicio.

Lo que me lleva a pensar en las toneladas de CO2 que nos ahorraríamos si la gente pudiese ir a trabajar en transporte público. Si ir al centro no fuese una pesadilla de vagones apretados, empujones y agotamiento.

Imagino, que es una situación que no interesa cambiar. Que a nadie preocupa más que de boquilla, porque los lobies que dependen del consumo de combustible, de la compra de coches y de todo lo que rodea al sector de la automoción no lo permitirían.

Pero también puedo imaginar lo que sería ir a trabajar en tren a mi trabajo, y no tardar el doble que yendo en coche (con atasco y todo), poder ir leyendo tranquilamente, sentado y calentito. Sin grandes retrasos y sin que nadie te pise, se te caiga encima o tengas que esperar veinte minutos al próximo autobús.

La Larga Marcha

Noviembre 22, 2007 at 9:55 pm | In Industrias | Leave a Comment

Larga Marcha, así se llama el nuevo lanzador espacial que China está preparando.

Y es que china ha puesto sus ojos en el cosmos com fuente de una grandeza que las naciones de la tierra no pueden ni imaginar.

La energía disponible ahí fuera, a sólo unos cuandos cientos de kilómetros (como un viaje de Madrid a París) es increíble.

Un poco más lejos, en la Luna, el Helio 3, los minerales y las posibildiades científicas crecen exponencialmente.

Como prueba de ello, china también ha puesto sus ojos, igualq ue Japón, en nuestro satélite, y seguramente sea el primer país en volver a pisarla y en montar una colonia Lunar.

Si China se apodera del Helio 3, óptimo para la fusión nuclear, que también está investigando, las apuestas por su supremacía en 50 años se podrían adelanta a un par de décadas o antes.

China también quiere entrar en la Estación Espacial Internacional. con la experiencia que gane estará más cerca de convertirse en la primera potencia mundial y sus empresas comenzarán a barrer a las europeasy a las estadounidenses de ss mercados.

Independencia energetica, ventajas tecnológicas en nuevos materiales, telecomunicaciones, biotenología, medicina…todo ello derivado de la apuesta que el Gobierno chino está haciendo por el espacio.

Con dos cojones. 

Escucho también que pronto India y China van a realizar maniobras militares conjuntas, lo que me hace pensar en que la lianza entre estos dos países va a ser mucho más efectiva y duradera que la UE. Y potencialmente mucho más grande.

Entre ambos suman casi 3.000 millones de habitantes (diez veces más que Estados Unidos, la UE o Rusia). Además, los yacimientos minerales de siberia están a un paso, así coo los del Golfo Pérsico, Afganistan y el inmenso Océano Pacífico (y su fondo) a su disposición (mi consejo, que lo cuiden un poco más de lo que lo han heho los japonenes, y será una ventaja estratégica más).

Imagino que al final Japón se rendirá a la evidencia, y creará una nueva triple entente (perdón por usar el nombre) que incluirá a las demás potencias asiáticas situadas dentro del tríángulo formado por ellas (China, India y Japón). Quizás incluyendo a Australia.

Cuantos habitantes serán, ¿3.500 millones? con intereses en África (necesitada de alguien que la escuche y escuche sus necesiddes), Sudamérica y mercados en el resto del mundo.

si a eso sumamos la visionaria apuesta del gobierno chino por el espacio y por invertir en él, y sus capacidades demostradas en cuanto al domino técnio y tecnológico, creo que más pronto que tarde veremos unos Estados Unidos desbancados de su pedestal por esta potencia emergente. Pero no os alegréis mucho, antes, caerá la triste y vieja Europa.

Ya podemos hacer lo que queramos, no tenemos ni los recursos materiales, ni la población, ni la entrega y capacidad de trabajo que estas naciones.

Sólo tenemos más tecnología y capital. Y eso se puede copiar, y se gasta.

Nuestra única salida para seguir estando entre las regiones ricas del mundo está en mirar al espacio y afrontar su exploración con firmeza, osadía y arrojo.

Justo lo que les falta a nuestros políticos.

Me quito, por lo tanto, el sombrero ante la nueva potenia del mundo, la Unión Asiática que justo estos días está dando sus primeros pasos para unirse eonómicamente en una unión económico-monetaria.

La aventura espacial vs la desventura militar

Agosto 6, 2007 at 8:57 pm | In Industrias, Política Internacional | 1 Comment

Con este segundo artículo sobre la reconversión militar, pretendo dar ejemplos reales de cómo beneficiaría dicho cambio a nuestro mundo, sin causar graves perjuicios.

En el primer artículo hablaba de los efectos colaterales positivos que una reconversión paulatina tendría como motor para reducir los conflictos mundiales, sin la presión de la industria para vender armas, y de los gobiernos para emplear el armamento comprado.

Con cifras, quiero demostrar que las cantidades que se manejan son suficientes para emprender un cambio paulatino, gradual, que vaya tomando impulso y que genere sinergias y economías de escala hasta que los beneficios sean tangibles y elevados.

El gasto militar mundial ascendió en 2006 a 1.204.000 millones de dólares, superando esta cifra en el año corriente (aún no sabemos cuanto, claro, pero sí que los presupuestos militares se están disparando). Por ejemplo, China lo ha aumentado un 17,8% hasta más de 37.000 millones de euros (casi 50.000 millones de dólares).

Estados Unidos, por supuesto, está a la cabeza del gasto militar, con uno 528.000 millones de dólares (casi la mitad del total).

Todo ello sin contar otros gastos como la seguridad interior, la policía, bomberos, etc. Gastos muchas veces derivados de situaciones que podrían evitarse en parte con inversiones en mecanismos de seguridad, educación, etc.

Por otro lado, el mundo está experimentando un creciente interés por la exploración mundial (con China, Brasil y la India como puntas de lanza de esta nueva generación de potencias espaciales). Sin embargo, este interés no se ve reflejado en los presupuestos de los estados más que de palabra.

La misión a la Luna se retrasará muchos meses porque los Usa están embarcados en guerras que les han obligado a retirar parte del presupuesto de la Nasa. Sin embargo, con la mitad de lo que el Estado Español vende en armas al resto del mundo se podría solventar esa falta de presupuesto.

lunar_future1.jpg

El coste de la exploración espacial es elevado, sin duda, y éste cuenta con detractores.

Por ejemplo, la ISS costará entorno a 100.000 millones de dólares, superando seguramente esa cifra en un 50%.

http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_Espacial_Internacional

El coste del LHC también es astronómico, y es un proyecto no carente de riesgos.

La mayoría de la gente es partidaria, de palabra, de reducir el gasto en armamento, y destinarlo a otras áreas.

Sin embargo, los costes sociales de tal reestructuración alteraría gravemente la industria de los países desarrollados, por lo que poderosos lobies se alzan para impedir que el dinero del armamento se destine, por ejemplo, a la medicina, ayuda al tercer mundo, educación, etc.

Por ello es interesante estudiar la alternativa de la industria aeroespacial al complejo militar-industrial.

Utilizar el gasto público y privado de 1,25 billones de dólares en reconvertir de forma paulatina la industria militar en industria aeroespacial, tendría un impacto mecho menor en la estructura del empleo, del reparto de la riqueza y del status-quo que eliminar dicho gasto de un plumazo.

Por pura lógica bastaría decir que, incluso si la exploración espacial no aportase nada bueno (cosa que es totalmente errónea) siempre sería mejor que invertir esas cantidades de dinero en armas que al final terminarían destruyéndose o usándose.

Pero debemos profundizar en el estudio de los outputs (beneficios sociales) que obtendríamos de un mayor aumento de la presencia espacial en nuestras industrias.

Energía barata y limpia, nuevas tecnologías impensables hoy día, turismo, incluso nuevos territorios ricos en minerales y materias primas como no se han visto aquí en siglos.

Existen así mismo muchas áreas que se verían afectadas, no sólo la industria pura. Los servicios militares se podrían reconvertir, la industria energética obtendría del espacio las materias primas limpias que hoy en día les faltan, eliminando la presión social sobre sus negocios, etc.

Incluso hay quien dice que utilizar energía nuclear para llegar a la Luna (y más allá) ahorraría costes. Del orden de miles de millones de dólares.

http://space.newscientist.com/article.ns?id=dn12148

¿Soy el único que ve las posibilidades para transformar nuestra industria nuclear en aeroespacial también?

En resumen, esta reconversión es un paso factible si es apoyado desde la industria y los gobiernos que, cada día más, ven agotado el sistema económico que hasta ahora les sustentaba, debido a la creciente presión social.

Una alternativa que tenemos a mano, y que sencillamente, depende de nosotros afrontar. La alternativa es permitir que países más rápidos y veloces lo hagan antes, y obtengan las inmensas riquezas que nos aguardan en el espacio (superiores en varios órdenes de escala al petróleo, el gas natural y las guerras).

Todo ellos, hablando de bienes tangibles y servicios, y dejando de lado la gran aventura humana en la que nos embarcaríamos, que superaría con mucho las grandes épicas y los descubrimientos de los mayores exploradores, políticos y militares de la historia.

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