El fin de la crisis

abril 15, 2009 en 8:41 pm | Publicado en Participación ciudadana, Prosumismo, Trabajo | Deja un comentario
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Muchos economistas, entre los que me incluyo, hemos comparado los efectos de esta crisis con los de la del año 1929. Probablemente los fallos de mercado, las burbujas y la especulación y falta de valores entre los que se decían la élite mundial la hayan convertido en una digna competidora de aquella crisis de tan terrible recuerdo para todos los que nos hablan de ella a través de los libros y la Historia.
 
Probablemente tengamos razón, pero ¿qué está pasando que ya hay signos de recuperación en países como Estados Unidos, China, Italia, Francia? ambos hechos parecen contradecirse, y desde luego, los efectos de la crisis, si bien afectan a millones de familias, no han supuesto un shock tan catastrófico en esos países como supuso la Crisis del 29.
 
¿Por qué?
 
Evidentemente, las lecciones de dicha crisis han servido para crear un estado del Bienestar que ha parado para muchas familias lo peor de la crisis. El subsidio del desempleo, las ayudas sociales, la sanidad pública, la educación, y tantos otros mecanismos con los que Europa, y el resto de países en menor medida, se han dotado, han contribuido a recortar los peores efectos de la crisis, más no todos.
 
Sin embargo, ésta no puede ser la causa de la aparente salida de estos países de la recesión. Estados Unidos dista mucho de tener un estado del bienestar equiparable al europeo, y sin embargo, también arroja signos positivos según algunos datos y las palabras de sus políticos.
 
Por otro lado, los efectos del paraguas social público no deberían bastar para remontar la crisis, y el esfuerzo público en gasto e inversión ha sido mucho menor en Italia que en Estados Unidos, por lo que tampoco podemos asignarle un papel protagonista en esta posible recuperación.
 
Noten los lectores que sigo diciendo, posible, porque puede que esos signos positivos no sean sino un reflejo, un pico que se dice, preludio de una caída mayor. Ambas posibilidades existen, y es bueno saber que es así, para poder trabajar en asentar el suelo que podemos haber tocado.

Suponiendo que sea un hecho el final prematuro de la recesión, y que el tamaño de la crisis fuese tan grande, ¿qué factor puede haber sido determinante para convertir una crisis como no se había visto en muchas décadas en algo que ha durado un par de años a pesar de los efectos terribles que ha tenido para muchas familias y trabajadores?

¿Qué es ese factor?

Probablemente, El Conocimiento.

Esta nueva fuente de riqueza, elemento ya imprescindible para las nuevas economías del mal llamado Primer Mundo, es la nueva panacea de la productividad y la riqueza.

Donde antes el oro, el petróleo, la mano de obra fabril, las tierras o los animales, la riqueza de las minas o de las aguas para la pesca, suponían los principales inputs (ingredientes económicos de la producción), surge ahora este elemento, que siempre ha estado presente, pero que en la nueva economía ha tomado una importancia capital.

El conocimiento se diferencia de los otros inputs anteriores en varias características fundamentales, como explica Alvin Toffler en su libro La Revolución de la Riqueza. A saber, es ubicuo, es decir, puede estar en varios sitios a la vez, no rival, osea, que puede usarse por varias personas a la vez, e inagotable por cuanto no se gasta con el uso.

El conocimiento, embebido en las nuevas tecnologías de la información, la comunicación y el análisis científico-técnico, puede haber creado un nuevo sistema de riqueza como nunca se ha visto en el mundo.

Un sistema de riqueza que es en parte el prosumismo de Alvin Toffler, en parte una nueva capacidad de las empresas, ciudadanos y creadores para ofrecer al mundo sus obras y sus productos, y en parte algo que todavía no somos capaces de discernir.

Ese algo tomar formas esquivas, sin nombre, pero supone una mezcla de todo lo anterior, para dotar a las personas de un poder como nunca han tenido.

Antes, cuando una persona se quedaba en paro, no podía sino patearse las obras, fábricas u oficinas para buscar trabajo.

Ahora, antes siquiera de pisar la oficina del INEM puede estar embarcado en dos, tres o más proyectos que quizás tengan recompensa monetaria o quizás no, pero desde luego, crearán riqueza para los ciudadanos.

Y eso sin contar con las redes sociales, los blogs, las listas de correo y los foros, que ofrecen una cantidad de posibilidades para hacer aportaciones de todo tipo. aportaciones que benefician a todo el mundo, o quizás solo a un pequeño ámbito de él, pero que tienen un impacto, sumadas, muy elevado en la nueva riqueza creada.

Antes, una persona parada era un gasto para la sociedad, un número negativo más. ahora es una fuerza creativa con tiempo y conocimientos. Y con ganas de emplearlo.

Señores, no es lo mismo estar parado, jubilado o ser amo/a de casa ahora, que hace sesenta años, o veinte.

Tampoco es lo mismo el tiempo libre de antes, con las únicas opciones de ocio que eran la radio, la televisión, algunos deportes y bares, que ahora, donde se nos abre todo un abanico de opciones de ocio, muchas de ellas muy baratas.

Y además, ese ocio muchas veces crea riqueza para el resto de la sociedad (volvemos al prosumismo).

En resumen.

El conocimiento nos ha otorgado el poder a los ciudadanos para poder soportar los peores efectos de la crisis, sino que, además, nos ha convertido en elementos productivos. Somos nuestra propia marca, nuestra propia empresa. pero una empresa abierta a los demás, colaborativa, solidaria y repleta de proyectos que en otros tiempos no podríamos ni haber soñado.

Ahora tenemos la oportunidad de hacerlos, nunca antes habíamos estado tan cerca de lograr hacer nuestros sueños realidad, sólo tenemos que aprender cómo, y embarcarnos en la mayor aventura de todas. Una aventura que nos reportará beneficios infinitos a nosotros, y a nuestros semejantes.

La del conocimiento y el trabajo que hará realidad nuestros sueños.

El potencial del medio ambiente en época de crisis

febrero 17, 2008 en 9:44 am | Publicado en Energía, Participación ciudadana | Deja un comentario
A veces uno se pregunta cómo no vio un camino que había estado tan claro todo el tiempo delante nuestro.

Eso me ocurre a mí con las turbulencias financieras que estamos viviendo, y que llenan de incertidumbre a los ciudadanos, empresas y consumidores, afectando negativamente a la economía.

Y es que hay mucha gente afanándose en encontrar una solución, que hasta ahora se ha mostrado esquiva, y hemos tenido que ir tirando con pequeños parches que, de momento, aguantan.

Pero la solución, en mi opinión, ha estado todo el tiempo delante de nosotros.

El Medio Ambiente.

El potencial de creación de riqueza del medio ambiente (En el mundo, en Europa y en España en particular) es tremendo. Se calcula que el medio ambiente genera una riqueza gratuita equivalente a todo lo que producimos los humanos, pero con nuestra ayuda, puede llegar a producir mucho más.

Sobre todo, en España.

¿En qué ámbitos?

Energías: con un déficit tan grande como el que España y Europa poseen, creo que queda nítidamente claro que cualquier paso que se dé en pos de lograr una mayor eficiencia energética, y una reducción de esta dependencia es no sólo positivo, sino totalmente necesario.

De la misma forma, los problemas del Cambio Climático, que ya prácticamente nadie niega (excepto aquellos con intereses en seguir con el actua modelo energético), hacen que estos cambios hacia un modelo de generación y consumo de energías renovables deban ser inminentes.

El medio ambiente posee los medios necesarios para proporcionarnos los recursos energéticos que necesitamos para conseguir un desarrollo ostenible, al tiempo que seguimos manteniendo un crecimiento económico que no renuncie a la riqueza que creamos. O que la aumente.

Estoy pensando en la energía solar, la eólica, la maremotriz, el reciclaje y los biocombustibles, pero a menor nivel podríamos agregar la quema de biomasa sobrante o de basura.

Con un plan de energías renovables adecuado se crearía una cantidad de energía, y de puestos de trabajo, que lograrían impulsar el crecimiento más allá de los peligros de la crisis. Es más, lograríamos reformar el sector agrario convirtiéndolo en un sector mucho más productivo, dinámico e integrado en la economía moderna, beneficiando a toda la cadena de producción de riqueza de paso (distribuidores, consumidores, etc.). La agricultura puede darnos la llave para levantar la economía.

Un segundo sector ligado al medioambiente y que representaría una solución a los problemas de nuestro modelo de crecimiento actual sería el turismo rural, gastronómico o cultural. Para revitalizar el turismo, conseguir la afluencia de turistas con un gasto de mayor calidad, revitalizar las zonas agrarias y aumentar nuestro patrimonio natural y cultural.

Un tercer paso, relacionado con el primero, es la gestión del agua. No hace falta decir que a día de hoy, el problema del agua es cada vez más acuciante. Un plan de gestión integral del agua, en la que se limpien y se aproveche el 90% de las aguas residuales, así como el conseguir un consumo más racional y un uso responsable nos darían todavía más riqueza. el agua es vida, pero también, y cada día más, el agua es dinero, y lo estamos tirando.

La biotecnología. Relacionada con el medio ambiente y la medicina, este área de investigación promete una revolución alimentaria, médica y tecnológica. España (y Europa en general) está muy atrasadas en sus investigaciones en este ámbito. Para aprovechar su potencial de crecimiento y de creación de riqueza deberíamos creantros de investigación e innovación, ligados a Universidades y empresas, utilizando fondos de otras partidas de gasto mucho menos productivas.

El medio ambiente, en resumen, tiene las claves para evitar a crisis económica, y más aún, en un país como el nuestro, joya medioambiental en una europa ávida de Naturaleza y necesitada de mecanismos sostenibles de creación de riqueza.

Nos han quitado nuestros sueños

enero 28, 2008 en 8:09 pm | Publicado en Participación ciudadana | 1 Comentario

Seguramente lo habrás sentido en alguna ocasión. Uno de esos momentos cuando comprendes que tú vida se te está pasando, y no vas a conseguirlo.

Fuesen cuales fuesen tus sueños de niño, ya sabes que no los vas a lograr.

Seguro que echas de menos esos tiempos en los que todo parecía posible, en los que la vida era sencilla, tus aspiraciones inmensas y te ibas a comer el mundo.

Ahora ves que no. Que todo es difícil, que cada día es una lucha, y que siempre terminas perdiendo, o cediendo terreno.

Te están quitando tus sueños, los sueños de tu infancia, poco a poco los vas perdiendo, y no puedes hacer nada por recuperarlos, porque no se puede luchar contra un sistema que siempre gana.

No te engañes, incluso quienes usan la violencia contra él pierden, porque sólo dañan sus propio futuro, empujando a los ciudadanos a ser más dependientes de gobiernos y empresas. Destruyendo nuestro futuro, no el de los amos del mundo.

Sólo hay una forma de ganar, y es aumentando la apuesta. Si ellos quieren dinero y riqueza, vamos a crear tanto que no tenga sentido acumular más. Si quieren poder, vamos a aumentar tanto las posibilidades del hombre que cualquiera de nosotros pueda hacer cosas impensables.

Esa es la forma de ganar, y de recuperar nuestros sueños.

Una gran verdad

enero 21, 2008 en 9:48 pm | Publicado en Participación ciudadana | Deja un comentario

La he leído en el libro “No Logo”, de Naomi Klein, que estoy devorando con fruición.

Por un lado, tenemos a George W Bush diciendo: “Quien no está con nosotros está con los terroristas”; por otro, Bin Laden nos dice “estos sucesos han dividido el mundo en dos bandos, el de los fieles, y el de los infieles”. Los activistas anticorporativos y prodemocráticos deberían poner de manifiesto lo absurdo de esta dualidad e insistir en que stas dos opciones no son las únicas.

Podemos difundir la existencia de cminos no emprendidos, de opciones no elegidas, de alternativas no desarrolladas. Como escribió la novelista y activista india Arundhati Roy del 11 de septiembre: “Los pueblos del mundo no tienen que elegir entre los talibanes y el gobierno estadounidense. Toda la belleza de la ciilización Humana – nuestro arte, nuestra música, nuestra literatura – está más allá de estos dos polos ideológicos fundamentalistas”. Ante este mortal test de opciones múltiples, la respuesta debe ser: “Ninguna de las mencionadas”.

Reciclaje ¿es una realidad?

enero 21, 2008 en 7:36 am | Publicado en Consumo, Participación ciudadana | Deja un comentario

Cuando se mira la realidad del reciclaje en España normalmente se tienen en cuenta la participación de cada ciudadano en la separación de las materias a reciclar, y el gradod e penetración del reciclaje en nuestra sociedad.

La parte que nuca se mira, y sin la cual todo lo demás no vale de nada, es si realmente los ayuntamientos y empresas encargadas realizan este reciclaje, o se limitan a recoger los contenedores y tirarlos al vertedero.

Quizás sería bueno hacer un mapa del reciclaje en España, señalando en qué municipios se llevan buenas prácticas de reciclaje y en cuales los ayuntamientos nos timan con su propaganda.

Ha muerto la esperanza

diciembre 23, 2007 en 10:37 am | Publicado en Participación ciudadana, Personajes | Deja un comentario

Ha muerto la esperanza

En épocas grises y oscuras se alzan los héroes que salvan a la Humanidad o a sus comunidades de los peligros que las acechan.

Desde tiempos inmemoriales, siempre hemos contado con un portador de luz que ha marcado nuestro camino para salir de la oscuridad. Siempre ha habido alguien que ha conseguido alcanzar la gloria sacándonos del pozo donde muchas veces nos habíamos metido nosotros.

Pero en esta época gris y oscura me temo que no habrá héroes.

Los han matado a todos, y además se han asegurado de que no haya nadie que pueda sustituirles.

No tenemos los medios, el empuje, la cultura, la voluntad, el conocimiento o la inteligencia suficientes para llegar a ser héroes.

Los genios de hoy están todos empleados en hacer ganar más dinero a las empresas o entregados a ganarlo ellos mismos.

El otro día comprendí lo inútil de la lucha.

¿Por qué? Por leer un cómic.

Desde niño me fascinó un personaje, el Capitán América. El Capi.

El Capi era todo lo que un niño con ideales quería ser, valiente, entregado al bien común, al bien de los demás, sacrificado, bueno, luchador.

Él representaba todos los valores de un mundo ideal, más allá de la bandera que llevaba en el pecho, y que algunos hemos aprendido a mirar con suspicacia.

El Capitán América defendía los valores humanos, la libertad, la verdad, los derechos inalienables, la igualdad. Entregaba su vida por hacer de estos derechos algo extendido en el mundo.

Unos valores que van en contraposición al mundo que estamos haciendo hoy día, y que los guionistas de la editorial han comprendido que estaban fuera de lugar, no por no ser necesarios, sino porque ya no son escuchados.

Nos hemos convertido, y hemos convertido a nuestros niños en unos cínicos egoístas, que nos amargamos cuando algo nos sale mal, por pequeño que sea, y que pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor.

Todos, o casi todos sin grandes excepciones, vivimos en un mundo en el que lo primordial es el consumo, el dinero y los sentimientos y sensaciones propios, ignorando los de los demás.

Hemos hecho un mundo, nos hemos hecho a nosotros mimos, incapaces de escuchar el mensaje del Capi. Nos parecía algo fuera de sentido en un mundo cruel, y cada día con menos esperanza. Acuciados por problemas que muchas veces nos han impuesto, y otras nos hemos ganado por nosotros mismos, ignorábamos las palabras que nos llamaban a actuar y defender la verdad, la justicia y la libertad de todos los pueblos.

El cambio climático, la falta de respeto hacia los demás, los pésimos sistemas educativos, las subidas de los precios, la destrucción de la biodiversidad, el problema inmobiliario, todo ello ha servido para mantenernos alejados de la realidad, inmersos en ese mundo ficticio que queremos llamar nuestras vidas, y sin prestar atención a las causas de eso problemas. Sólo intentando que no nos afecten.

Una persona muy inteligente me dijo hace unos meses, “nuestros padres y nosotros hemos tenido la suerte de vivir hasta ahora en un mundo casi perfecto, pero a partir d ahora, todo se va a acabar y va a ir de mal en peor”

Han bastado unos meses para darle la razón.

No contamos con generaciones que se preocupen, o si lo hacen, que estén preparados para cambiar el mundo. O no quieren, o no son capaces. No tenemos tiempo o recursos para hacer lo que se debería hacer para salir de esta trampa económica y política en la que nos han metido.

Los problemas son muchos, y el número de posibles héroes se reduce cada día, acuciados por sus problemas, e insensibles ya a las palabras que otros héroes han enarbolado alguna vez.

El Capitán América es un ejemplo. Sólo uno, pero quizás el más llamativo.

Porque está muerto.

Sus guionistas se dieron cuenta de que su mensaje ya no era escuchado.

En un mundo rodeado por el terrorismo y por la globalización salvaje ya nadie podía escuchar sus palabras, ni contemplar sus acciones como un intento de mejorar la vida de los demás.

Sólo se veía una lucha perdida.

Así que replantearon la situación. Siguiendo los pasos de la realidad, idearon un cambio en el mundo de ficción en el que habitaba, y llevaron los sucesos de los últimos años a ese mundo.

Los héroes debían ser controlados por el gobierno, como nuestros ciudadanos. Todos somos sospechosos hasta que se demuestre nuestra inocencia. Algunos, somos culpables sin haber hecho nada.

Lo que importa es la seguridad, su seguridad, no la nuestra, y su dinero.

Y los guionistas sabían que ante esto sólo había una salida. El Capitán América debía morir.

Debía morir porque ya no era escuchado, porque para hacer oír su voz, debíamos notar su ausencia. Muriendo, estando ausente para siempre, quizás algunos escucharían las palabras que dijo en vida, y quizás cambiasen las cosas.

Es pronto para decirlo, pero lo dudo.

El Capi ha muerto, y con él el tiempo de los héroes.

Los que soñábamos con hacer un mundo mejor seguiremos en nuestra lucha perdida contra toda esperanza, intentando retrasar la debacle. Al final, tendremos que centrar esfuerzos en salvar a los nuestros, y abandonaremos a todos los demás.

A menos que sí que haya alguien que escuche el mensaje que el capitán América transmitía. Que escuche su silencio y en su silencio encuentre las palabras que iluminaron a mi generación.

Palabras que hablaban de entrega, de éxitos, de la recompensa de cumplir con lo que el mundo esperaba de nosotros, de llevar la libertad a quienes nos rodean, de proporcionar esperanzas a todo el mundo, de luchar contra los males de la Tierra.

Palabras que hablaban de no vender los principios personales a cambio de un mejor salario, que nos susurraban al oído canciones de absoluta libertad y de absoluta responsabilidad.

El tiempo de los héroes ya pasó.

Sólo nos queda el tiempo de los políticos y los especuladores.

Voy a seguir con la predicción de esa amiga mía.

No sólo viviremos cada vez peor, sino que no habrá suelo para ese empeoramiento. La luz, la comida, el agua se convertirán en bienes escasos que habremos derrochado, y poco a poco la mayoría de la Humanidad da pasos atrás en el bienestar social, mientras unos pocos mantienen sus privilegios.

Trabajaremos más y en peores condiciones, por menos dinero, y lo que compremos nos costará mucho más. Pero no podremos salir de ese círculo, porque habremos tirado nuestra vida en diversiones y entretenimientos que nada nos han aportado. No habremos aprendido nada, y por primera vez, nuestros hijos sabrán menos que nosotros por nuestra culpa.

Serán la primera generación en la historia que vivirá por que sus padres, excepto quizás a aquellas azotadas por las guerras, la Peste y la enfermedad. Y lo peor, es que sus hijos, y los hijos de sus hijos vivirán peor que ellos.

Arrinconados por la tecnología que les quitará sus trabajos, por su falta de capacidad de superación y trabajo, por la falta de medios por nuestro despilfarro y nuestra falta de inversión, por la ausencia de fuentes de energía, por la contaminación creciente…

Los héroes de antaño lucharon contra esta oscuridad, pero el mal se impuso. Han ganado.

Lo que no significa que vayamos a rendirnos. Pero sabemos que hemos perdido, y que nadie tomará el relevo para arrancar una victoria de las fauces de la oscuridad.

La incapacidad y dejadez de los ayuntamientos y empresas

noviembre 10, 2007 en 11:54 am | Publicado en Gasto Público, Participación ciudadana | Deja un comentario

Cada día lo tengo más claro, los ayuntamientos y administraciones públicas no van a preocuparse del bienesta de sus ciudadanos. O no saben hacerlo.

Ni de la limpieza de las calles, ni de la cultura, ni de la seguridad. Sólo lo hacen en año electoral.

Después, si te he visto, no quiero acordarme.

Ni que decir tiene que las empreas tampoco van a poner nada de forma altruista para construir el bienestar de los barrios.

Es a los ciudadanos entonces a quienes corresponde trabajar por el confort y la comodidad de sus barrios. Aunque sea injusto pagar por ello y tener que hacerlo nosotros, ya después les pasaremos cuentas a los políticos, sean del partido que sean.

Creemos riqueza

agosto 21, 2007 en 10:53 am | Publicado en Participación ciudadana | Deja un comentario

Me gustaría comenzar una cadena de creación de riqueza.

La idea es ver cuanta riqueza libre puede crear un grupo de gente dedicada en su tiempo libre a generar bienes y servicios gratuitos para el resto de los seres humanos.

He hablado en ocasiones sobre la Singularidad Económica, y sobre cómo el hombre podría alcanzar un estado de riqueza tal que no tendrían sentido las guerras, el crimen ni ningún mal.

Para ello, como hemos comentado en otras ocasiones, deberíamos incrementar la riqueza, sea del tipo que sea.

Yo hago dos clasificaciones de la riqueza.

En cuanto a su propiedad.

- Riqueza de particulares y empresas (bienes, productos financieros, participaciones en empresas, conocimientos, algunos tipos de energía).

- Riqueza de los Estados (desde sus bienes y servicios hasta sus reservas de oro y divisas, pasando por la riqueza natural de su territorio)

- Riqueza libre (aire, conocimiento en internet, los mares, energías alternativas, etc.)

Y en cuanto a la naturaleza de su creación.

- Riqueza natural: aquella no catalogada que viene de los recursos naturales gratuitos. como el aire limpio, la pesca, etc.

- Riqueza económica y financiera: la que es estimada por el PIB

- Riqueza prosumista (en honor a Alvin Toffler): es aquella que generan las personas y que no es medida por el PIB.

Esta última clasificación permite que los subconjuntos interactúen. Así, por ejemplo, gran parte de la pesca como recurso producido por la naturaleza, es “robada” del mar e incorporada en el PIB, lo que no significa que las empresas sean quienes crean esa riqueza (Sobre los costes que todos asumimos cuando una empresa explota la Naturaleza sin pagar nada a cambio a hablaremos).

Por último, podríamos hacer una última clasificación en cuanto al tipo de riqueza del que hablamos.

riqueza1.jpg

– Material

- Inmaterial

- Fiannciera

- Digital

- Natural

Son formas de clasificar la riqueza tan válidas como otra cualquiera.

Bien, pasemos a la idea básica de esta “cadena”.

Si conseguimos crear suficiente riqueza libre, del tipo que sea, y tenga el origen que tenga, algunas personas pensarán que se pone en peligro la esencia del capitalismo y el trabajo, pero mi teoría es que, en la medida que consigamos al mismo tiempo hacer calar la idea de que la gente debe aportar al mundo tanto como toma de él, lograremos que la riqueza libre su multiplique y vaya sustituyendo al Estado y a las empresas como suministradores de bienes y servicios.

Crear páginas web, servidores, mejorar nuestros barrios, nuestras calles, son sólo alguna de las posibilidades.

Plantemos árboles que proporciones oxígeno y reduzcan el CO2, instalemos paneles solares, reciclemos para ahorrar recursos, participemos en la vida cultural del barrio, escribamos blogs, eduquemos a los niños, conduzcamos respetando las señales para evitar accidentes.

¿Creamos estaciones astronómicas y meteorológicas que aporten datos sobre una zona y los vuelquen en internet?¿Hacemos una plataforma para proteger una laguna o un bosque?

Las posibilidades son inmensas, y sólo están limitadas por nuestra imaginación.

Me surge una pregunta.

¿Cuánta gente tendría que trabajar en este proyecto para que fuese efectivo? Evidentemnete cuanta más gente lo hiciese mejor.

Pero con sólo un 10% de la población trabajando por el bien común en sus ratos libres, se conseguiría, sólo el primer año, aumentar un 2 ó un 3% la riqueza creada a disposición de todo el mundo.

Ese 3% serviría, en el caso de la economía digital, el conocimiento, y la información, para crear una mayor retroalimentación que tendría un efecto multiplicador.

De la misma forma, se podrían crear medios de producción para aumentar más la riqueza en años venideros, por ejemplo, con talleres en los centros cívicos, de carpintería, fotografía, pintura, maquetas, internet, etc. Todo lo que hiciese que la gente estuviese dispuesta a emplear su tiempo libre en crear bienes y servicios que nos enriqueciesen.

Si lo conseguimos, si creamos la suficiente riqueza de todo tipo, libre o perteneciente a alguien, al final lograremos alcanzar la independencia económica, y seremos libres.

Participación ciudadana: lugares de encuentro

agosto 13, 2007 en 11:12 am | Publicado en Participación ciudadana | Deja un comentario

El papel que los centros cívicos, las casas de la cultura y las casas regionales tienen en la difusión cultural de nuestras ciudades no es algo despreciable.

Su oferta de cursos, salas, lugares y recursos para eventos culturales proporciona no sólo una oportunidad, sino de hecho, toda una amplia variedad de espectáculos, cursos e iniciativas dentro de nuestras ciudades.

Desde los ayuntamientos y las asociaciones de vecinos, deberían potenciarse estos recursos, ampliando su oferta, tanto en número, como en variedad.

La participación ciudadana es un elemento imprescindible para dotar a nuestras ciudades de la sana vida participativa que enriquece las vidas de sus vecinos.

Cualquier ciudad que se precie de poseer una vida cultural, ciudadana y artística sanas debe contar con estos elementos para estructurar su oferta., combinándolo con la oferta de bibliotecas, teatros, centros deportivos y cines.

¿Qué medidas pueden tomarse para conseguir este objetivo en una ciudad?

Desde luego, introducir fondos públicos para mejorar la oferta, pero no se trata exclusivamente de un problema monetario.

También es cuestión de motivación y de implicación de los ciudadanos. Una ciudad debe ser capaz de ilusionar a la gente que vive en ella, emocionarla e incitarla a expresas sus inquietudes culturales, sean literarias, fílmicas o de cualquier tipo.

Un paso para ello es preguntar qué desean. Qué cursos quieren hacer, y qué intereses personales tienen.

Nos sorprenderíamos, si lo hiciésemos, de todas las inquietudes que los ciudadanos poseen, y que intentan llevar a cabo en sus propios hogares. Esas mismas inquietudes, con medios públicos para ello, ampliarían la oferta cultural de las urbes como no nos hemos imaginado hasta ahora.

Modelismo, coleccionismo, pintura, fotografía, senderismo, cerámica, cocina, teatro, canto, cómic, submarinismo, baloncesto…la vida cultural de una ciudad va mucho más allá del fútbol.

Debemos entonces preguntarles qué necesitan, qué quieren.

Y proporcionarles los medios para ello. Espacios de exposición, salas de reunión, bibliotecas, filmotecas, escenarios. E incluso ir más allá, webs dedicadas a cada evento o proyecto, sitios donde debatir y comentarlas y donde poder expresar la creatividad.

Los horarios de estos lugares públicos deben ser lo más amplios posible, incluyendo fines de semana y ¿por qué no? Un horario nocturno.

En definitiva, se trata de usar estos mecanismos para crear un polo cultural ciudadano, paralelo al oficial, para que se enriquezcan y complementen mutuamente, y que convierta al ciudadano en un elemento participativo de las ciudades.

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