El cliente interno.

Julio 18, 2008 at 1:03 pm | In Recursos Humanos | No Comments

Quizás sea una forma moderna y un tanto repipi de llamar ahora al compañero. Es evidente que todos los trabajadores que pertenecen a una misma empresa son compañeros unos de otros.

 

Sin embargo, muchas veces, hace falta recordarse el significado y la importancia que tiene el compañerismo y el trabajo en equipo para el buen funcionamiento de una organización.

 

Lo llamemos cliente interno o como sea, es evidente que nadie debería dudar de esta importancia.

 

El servicio y la ayuda a los demás pueden suponer, en tiempos de crisis, la diferencia entre una organización que funciona de forma óptima, o un estancamiento que dé ventaja a los propios rivales.

 

Si esta afirmación es cierta siempre, en tiempos difíciles, como decíamos, lo es mucho más.

 

Porque es de esa cooperación entre compañeros y departamentos, de donde salen las ideas (pequeñas o grandes) para mejorar. Y es de esa confianza mutua de donde una organización puede tirar para superar esos momentos.

 

Muchas veces se ha utilizado la expresión, como un reloj suizo, refiriéndose a todos los engranajes de una organización.

 

Sin embargo, para este asunto, quizás deberíamos utilizar una metáfora menos mecánica, más sistémica, y referirnos a las empresas como un organismo vivo. Es el conjunto de sus órganos, de sus sistemas vitales, conformados por todos y cada uno de sus departamentos y sus miembros, el que mantiene viva y competitiva una organización.

 

El esfuerzo individual de cada uno de nosotros, no ya sólo en nuestras funciones, sino también en facilitar las de los demás desde nuestra propia área de trabajo, es una fuerza en movimiento, y como tal, puede ser aprovechada para fortalecer la posición del grupo frente a la competencia.

 

Una de las principales áreas de colaboración es la difusión del conocimiento. Cuando un departamento sabe porqué otro necesita determinada información, cuando y cómo, puede proporcionarla de forma más adecuada para su utilización. De la misma forma, compartir recursos tecnológicos y humanos ayuda al mejor entendimiento de cómo mejorar los procesos y procedimientos de una empresa.

 

Y es esta mejora continua lo que, a nuestro entender, nunca debe ser dejado de lado en la memoria colectiva de la organización

 

Es esta experimentación hacia mejor, mejorando procesos, sistema de información y la colaboración entre sus miembros, uno de los objetivos que dirección y trabajadores deben marcase como prioritarios.

Responsabilidad social

Marzo 2, 2008 at 2:58 pm | In Empresa, Recursos Humanos | No Comments

Comúnmente se suele hablar de la responsabilidad social corporativa desde el ámbito de la empresa. La responsabilidad social corporativa, no lo olvidemos, nació no como una verdadera creencia en la responsabilidad de las empresas con sus empleados, sino como una táctica de Marketing destinada a eludir las peores repercusiones de los casos de corrupción empresarial, como el caso Enron, hace 6 años. 

En muchos casos, la RSC no es sino un instrumentote  marketing de cara a accionistas y clientes, pero con los años, se ha comenzado a dar un mayor valor dentro de las empresas a este sistema de creencias que es, en definitiva, el alma de una corporación.

 

Un sistema de responsabilidad social es a las empresas como su alma, de la misma forma que el sistema de información financiera es su cartera, su dirección es el cerebro o sus trabajadores sus músculos y sus neuronas.

 

Es, por lo tanto, imprescindible para conformar un organismo completo.

Pero ¿de donde debe surgir esta conciencia en la organización? 

La mayoría de los libros sobre el tema hablarán de la voluntad de la dirección para llevar a su empresa por los caminos de la responsabilidad corporativa, pero algunos autores creen que esa voluntad, como expresión del deseo de una empresa de integrarse y beneficiar a su comunidad debe partir de sus trabajadores.

Si los partidarios de esta tendencia tienen razón, es el conjunto de creencias y prioridades de los empleados los que proporcionan a la empresa un rumbo a seguir en su integración con la sociedad (siempre hablando de la responsabilidad social).

 

Así, un verdadero sistema de RSC debe incluir las inquietudes de sus trabajadores para crear un mecanismo eficiente (y muchas veces barato) por el que la empresa beneficie a la sociedad, y permita, al mismo tiempo que sus empleados puedan hacer lo mismo.

 

Así, numerosas empresas han creado sistemas de colaboración con ONG´s o con otras fuerzas sociales en los que la empresa y el empleado asumen su parte del esfuerzo. A veces, la empresa misma crea una organización propia en la que los empleados pueden participar para perseguir un fin social. Las menos, la empresa invierte dinero en una fundación u ONG.

 

Sin embargo, en mi opinión,  este tipo de implicación monetaria está muy lejos de conseguir el fin de la RSC.

¿Por qué? Porque una verdadera creencia en la fuerza positiva de una empresa u organización como agente para mejorar el mundo, más allá del beneficio económico perseguido en el día a día de dicha organización, debe ir acompañada de un esfuerzo colaborador por parte de cada miembro de la organización que lo desee, e ir mucho más allá de la aportación de dinero a una causa.

El salario dependerá de los beneficios de las empresas

Enero 17, 2008 at 1:54 pm | In Recursos Humanos | No Comments

Sería cojonudo, salvo por dos cosillas de nada. Las empresas tienen una tendencia muy grande a falsear sus resultados según les convenga.

Es una tendencia difícil de controlar en una gran empresa auditada, así que imaginaos lo que harían los pequeños y medianos empresarios.

“Este año no te subo el sueldo porque la cosa me ha ido fatal. No, no te fijes en mi audi nuevo, fíate de lo que te digo”.

Y lo segundo, ¿quién coño les va a bajar el sueldo a los ministros cuando se carguen un país como han hecho las últimas 3 legistlaturas?

http://www.cincodias.com/articulo/economia/PSOE/propone/retribuciones/vinculen/beneficios/cdscdi/20080117cdscdieco_1/Tes/

Qué vergüenza de políticos.

Relexiones de Pino Aprile

Octubre 1, 2007 at 8:49 pm | In Personajes, Recursos Humanos | 2 Comments

 Del libro “El Elogio del imbécil: el imparable ascenso de la estupidez”.

  • “El imbécil sobrevive. El genio se extingue”. 
  • Corolario de la primera ley: “Antes tontos que muertos”. 
  • Un Principio:” La evolución prefiere a un tonto vivo que a un genio muerto. A cambio de darnos la vida, la evolución nos pide el cerebro”. 
  • La segunda ley sobre el fin de la inteligencia de Aprile, es “El hombre moderno vive para volverse tonto”, 
  • la tercera “La inteligencia actúa en beneficio de la estupidez y contribuye a su expansión”, 
  • la cuarta “La imbecilidad solo puede aumentar” 
  • la quinta “La unión no hace la fuerza sino la imbecilidad”.

Yo sólo digo una cosa, antes muerto que imbécil. Y a la evolución que le vayan dando.

La Modernización de la Educación

Agosto 13, 2007 at 11:10 am | In Recursos Humanos | 1 Comment

Introducción

Corren tiempos duros para todo el mundo. Instituciones como la familia, el Gobierno,  la empresa,  la Iglesia, se enfrentan a cambios en el mundo y en la sociedad impulsados por los veloces cambios que estamos experimentando a nivel global.

Crisis energética, la explosión de Internet, expansionismo militar y religioso en numerosos países, desastres medioambientales, una profunda crisis de valores, el auge de Asia y el declive de Europa… son sólo unos cuantos ejemplos que hacen que, sumados, el ser humano se enfrente a cambios que ninguna institución podrá manejar de continuar con los mismos esquemas de pensamiento con el que fueron ideadas.

La educación no es una excepción.

Uno de los mayores desafíos al que se enfrentan las instituciones mundiales, y las europeas y españolas no son una excepción, es el lograr adaptar la educación a los cambios sociales, tecnológicos y económicos que estamos sufriendo.

Mantener  colegios, escuelas, institutos, universidades y centros de posgrado que no estén adaptados a los tiempos supondrá, sin lugar a dudas, un retraso considerable en la adaptación al nuevo mundo en el que ya nos encontramos inmersos.

En fin del aprendizaje memorístico

Tradicionalmente, las escuelas y colegios han compartido un modelo común, basado en las clases por edades, y en una serie de programas comunes en asignatura comunes.

Este modelo, si bien dio como resultado la difusión universal de la educación infantil, y la alfabetización de casi toda la población joven europea se encuentra ahora en una crisis que no  se le escapa a casi nadie.

Esto, unido a la pérdida de valores que nuestra sociedad está imprimiendo en nuestros jóvenes y niños, está llevando una situación de abandono de las  aulas, y a una glorificación del mal comportamiento y de la falta de esfuerzo.

Es por ello necesario, que tanto el estado, como las comunidades autónomas, como las instituciones europeas, comiencen a plantearse qué cambios son necesarios para corregir esta tendencia creciente y extendida.

Y es necesario por varios motivos. Dos de los más importantes son garantizar un futuro a nuestros hijos, del  que ellos deben formar parte, y la imperativa necesidad de conseguir una generación de trabajadores, empresarios, ingenieros , artistas, etc. adaptada a un mundo cada vez más competitivo y cada día más duro.

Por su bien, y por el nuestro, las instituciones públicas deben encontrar el camino para reformar el sistema educativo.

Y algunos autores han dado ya algunas pistas de por dónde deben ir estos cambios.

Crear clases que no estén agrupadas en función de la edad, sino de la capacidad e intereses,  lo cual pasa por una medición de sus aptitudes y en una toma de conciencia de que los mismos niños, a medida que crecen, deben ir tomando las decisiones sobre hacia donde quieren dirigir sus vidas, aconsejados por expertos, padres y toda la amplia variedad de fuentes que Internet nos ofrece.

Porque Internet misma, ha cambiado la forma en la que los ciudadanos interactuamos con el medio, y con la sociedad, y esto no es más cierto que en nuestras generaciones más jóvenes.

¿De qué sirve un sistema educativo – preguntan Alvin y Heidi Toffler – en un mundo en el que el conocimiento  de toda la Humanidad puede estar al alcance de unos pocos clicks de ratón? Seguir manteniendo a los niños inmersos en un sistema de aprendizaje basado en la memorización es un grave error, que muchos de nosotros hemos sufrido en nuestras propias carnes.

En su lugar, los programas educativos deben potenciar la exploración del mundo por parte de los propios niños, haciendo que ellos mismos se eduquen en función de sus intereses y capacidades, mediante la guía de un profesor y tutores especializados, que les ayuden a solventar los problemas que se les planteen, que serán muchos.

Pero este sistema, que educará en la superación, y en la autoformación, que reforzará las capacidades de razonamiento, educará el pensamiento, y fortalecerá capacidades como la empatía, la curiosidad, y el desarrollo, permitirá a nuestros niños conocer el mundo de formas que nosotros sólo hemos soñado, con una profundidad que aprovechará su insaciable curiosidad para mostrarles lo que pueden hacer, y ayudándoles a que lo logren.

Internet y  la red del conocimiento.

La educación, así mismo, debe basar su evolución en la herramienta más poderosa de la que las nuevas tecnologías nos han dotado para conocer el mundo, y cambiarlo. Internet y los ordenadores.

El mundo del futuro pasa por un dominio de las nuevas tecnologías, no sólo de computación, sino en áreas como las ciencias de la vida, las sociales, etc.

Relegar el papel y el alcance de las escuelas a cuatro o cinco libros de texto, y un par de novelas o libros de poesía por curso es poner a los colegios en seria desventaja a la hora de influir en la educación e los niños frente a Internet, las televisiones, los videojuegos o los teléfonos móviles. Con el agravante de que las clases son mucho más aburridas y que estos últimos tratan a los niños como lo que quieren ser, adultos de pleno derecho.

Es necesario introducir Internet en las aulas, no como una asignatura, sino como el pilar fundamental de la educación. Como un elemento imprescindible que, guiado por los adultos y profesores, sirva al niño para acceder a la mayor base de conocimiento de la historia de la humanidad, y para responder a las preguntas que sus propias mentes elaboren.

Los nuevos tipos de educación

Escuchaba el otro día en la radio el caso de unas familias que han decidido educar a sus niños en casa. Con lo que eso significa de dar la espalda a un sistema público cada vez más viciado e ineficaz.

En el futuro, serán las propias familias, en consenso con los propios niños, quienes les guíen en su camino para aprender  cómo sobrevivir en esta sociedad, y como triunfar en ella en las áreas y actividades que habrán elegido.

Esto pasa por numerosos problemas, claro, el menor de los cuales no es el rechazo de algunos profesores temerosos de los cambios, o la falta de amor al esfuerzo, enseñados en la mayoría de los hogares.

Pero no termina aquí la evolución educativa fuera de la escuela. Es importante comprender los cambios demográficos y geográficos que la inmigración y la propia red de redes están planteado.

La abolición de facto de fronteras, la supresión del espacio y las distancias, permiten ampliar los programas culturales y los planes de estudio para que se creen lazos de colaboración entre escuelas de todo el mundo. ¿Por qué no hacer la clase de inglés mediante videoconferencias individuales a través de Internet  con escuelas  inglesas que estén dando una clase de castellano? ¿Por qué no crear programas conjuntos con escuelas de países en desarrollo que muestren a los niños europeos a un nivel práctico cosas como la diversidad cultural, el medioambiente, la geografía, etc.? ¿Y que sirvan al tiempo para que los niños de los inmigrantes puedan ampliar si visión del mundo también? ¿O que esos mismos niños permitan a los jóvenes de países de Latinoamérica, África o Asia acceder a un sistema de aprendizaje mutuo que les eduque no sólo formativamente, sino en una nueva conciencia de solidaridad?

La Universidad y el posgrado

La educación superior también debe adaptarse a los cambios, mediante una apuesta por la unión de Universidad y empresa, y la abolición de muchas asignaturas inútiles.

Una de las cosas que recuerdo de mi paso por la universidad eran las asignaturas memorísticas. Si una persona, de verdad siente curiosidad e interés por esa área, debe poder acceder a todos los conocimientos disponibles sobre ella, pero obligar a su estudio, cuando este es en la práctica totalmente accesorio, no tiene ningún sentido.

Es cierto que la Universidad sirve de escaparate a las empresas para marcar a aquellos estudiantes con esfuerzo de superación en determinadas áreas, pero eso no cambiaría con un cambio radical en los planes de estudio. Al contrario, fortalecería esta tarea, pues una empresa que buscase un financiero, un ingeniero, o un abogado sabría que ha recibido mucha más información práctica, y que no habría realizado asignaturas que no aportan valor a su formación.

Con un simple vistazo  al expediente académico, una empresa podría conocer los intereses y capacidades de un futuro empleado, sine enfrentarse a sistemas masificados que uniformizan a las personas que, en esencia, somos distintas.

De la misma forma, Masters y cursos de posgrado deberían permitir a los alumnos hacerse su propio programa de una base de datos de asignaturas a elegir. Dar mayor  autonomía a los planes de estudio personalizados, e incluso permitir las prácticas en áreas o empresas que pudiesen tener interés para la formación, para dar una visión más global, o para desarrollar el pensamiento paralelo.

El post-postgrado

El ser humano, y en mayor medida las sociedades occidentales, se enfrentan a cambios generacionales, demográficos y en la esperanza de vida que llevarán a un necesario cambio en el período de  vida laboral de sus ciudadanos. Con esperanzas de vida más altas, será necesario incentivar que éstos creen mayor cantidad de riqueza, y que lo hagan durante mayor tiempo, para sostener el estado del bienestar.

Eso requiere a su vez formación y educación para los mismos trabajadores por dos cuestiones básicas.

La primera, para adaptar al trabajador y a los mismos empresarios a los cambios  económicos y tecnológicos. Y lo segundo, para permitir que esta creación de riqueza trascienda el ámbito laboral tradicional, y se centre más en la aportación individual que cada persona desea hacer.

Es decir, la riqueza debe crearse no sólo en las empresas, sino que los mismos ciudadanos deben poder cambiar su vida laboral, reenfocándola hacia sus intereses, o hacia otras profesiones. El motivo es muy simple, alargar el período de vida laboral sin permitir que esta transcurra de una manera más acorde con los intereses personales es el camino más directo hacia una crisis social.

Por ello, la educación debe ser comprendida, e interpretada, como un largo camino que estará presente en toda la vida de cada persona, ayudándole en cada momento a conseguir sus metas, al tiempo que nos ayuda a afrontar los cambios que se están produciendo en el mundo, y sobre todo, a dirigirlos.

Problemas y obstáculos

No es fácil, y requiere un esfuerzo social por parte de gobiernos y familias. Educar en el respeto a los demás, y en el valor del esfuerzo es una asignatura que debe recaer no sólo en los profesores, sino también en los padres y hermanos.

Nos espera una tarea difícil, adaptar todo un sistema social y económico a los nuevos tiempos y nuevas tecnologías. Y eso pasa por cambiar el sistema educativo.

El premio es visible a pocos años vista. Un crecimiento económico brillante, respetuoso con el medioambiente, sociedades más ricas y diversas, clases sociales más preparadas y personas más felices y capaces de afrontar cualquier cambio que el mundo nos depare.

La educación de nuestros hijos no es un lujo, es una necesidad que parte del respeto a estos mismos niños.

Teletrabajo, por JCAT

Agosto 13, 2007 at 11:03 am | In Recursos Humanos | No Comments

Te levantas a las 8 de la mañana, casi ha amanecido. Anoche te acostaste tarde viendo un capítulo grabado de House, así que te das una ducha para desperezarte y preparas el desayuno mientras despiertas a tus hijos.

Luego los acercas al colegio, que está solo a cinco minutos y regresas a casa y te pones a trabajar. Enciendes el ordenador y lo primero que haces es revisar el correo, por si hay algún asunto urgente. Nada prioritario.

 

Haces un par de llamadas para pedir que te manden cierta información que necesitas para preparar unos informes que te ha solicitado tu jefe, y luego asistes a una videoconferencia en la que se hace una revisión de los proyectos que se van a iniciar en los próximos meses.

Cuando terminas, aprovechas para recoger la casa. Echas un vistazo para ver si tienes todos los ingredientes para la comida de hoy. Vaya, te falta aceite y tomate para la ensalada. Terminas un par de asuntos pendientes de trabajo y a media mañana bajas al mercado que hay junto a tu casa. Por si acaso, rediriges las llamadas a tu móvil. Compras lo que te faltaba y aprovechas para acercarte a la panadería para llevar el pan recién hecho y unos bollos para la merienda de los niños. No te ha llevado mucho tiempo, 15 minutos como mucho.

Regresas a casa y continúas con tu trabajo, resolviendo algunos problemas que han surgido en la oficina. Te han convocado a varias reuniones para la semana que viene, solo una de ellas presencial, así que tendrás que acercarte por el trabajo la semana que viene. Aprovechas para recoger la ya escasa correspondencia en papel que te llega allí, y tomar un café con los compañeros que anden por ahí.

A eso de la una de la tarde te vas a la cocina para preparar la comida, y mientras lo haces ves un capítulo de los Simpsons en el televisor de los microhondas, ése en el que Homer engorda voluntariamente para que le permitan trabajar desde casa … piensas que gracias a Dios ya no es necesario llegar a esos extremos.

Mientras estás preparando la comida recibes una llamada. Dejas lo que estás haciendo y la atiendes. Es tu jefe, que quiere consultarte una duda. Se la resuelves diligentemente y vuelves a las tareas caseras. Son casi las 2, te acercas a recoger los niños al colegio y cuando llegáis la comida ya está lista. Comes e incluso tienes tiempo de echarte una cabezada. Por la tarde preparas unos informes y entre tanto ayudas a tus hijos a hacer los deberes. Son las 5, has terminado la jornada laboral. El día es soleado, así que llevas a tus hijos al parque, después hacéis una visita a los abuelos y aprovechas que se quedan con los críos para ir al cine con unos amigos. Luego los recoges, cenas y lees un rato o ves la tele antes de acostarte.

Los días parecen mucho más largos, ¿verdad?

Esa es solo una de las ventajas que ofrece el teletrabajo, un modelo que por desgracia se está extendiendo muy lentamente por nuestro país.

Cierto es que hay trabajos en los que no es aplicable el teletrabajo (cada vez son menos) y que requieren la presencia del empleado, pero muchos otros, sobre todo en el sector de la informática, la administración, las telecomunicaciones, etc, en los que el trabajo se hace vía ordenador o vía telefónica, el teletrabajo es perfectamente compatible.

Las ventajas de teletrabajar son muchas, pero esta idea moderna choca con las mentes tradicionalistas de los empresarios y trabajadores, que no confían en la profesionalidad de sus empleados o compañeros y temen que se produzca un descenso de la productividad si proporcionan un elevado grado de libertad.

Sin embargo no son conscientes de que esta libertad y flexibilidad, en lugar de producir un descenso de la productividad, lo que conlleva es un aumento de la eficiencia de los trabajadores, en aras de una mayor conciliación de la vida familiar y laboral. España dicen que es el país en el que más horas se trabaja de media y en el que menos se produce por hora trabajada. Está claro que el sistema actual no es eficiente.

Estas son alguna de las ventajas y desventajas del teletrabajo.

VENTAJAS

-Se ahorra una gran cantidad de tiempo si no hay que desplazarse hasta la oficina, especialmente si trabajas en alguna de las grandes ciudades. Si vives en las afueras este ahorro de tiempo puede alcanzar las ¡2 ó 2 horas y media!. Lo cual, al año, pueden suponer fácilmente 500 horas anuales. Casi doce semanas de trabajo o tiempo libre extra.

-Ahorro económico, bien en gasolina o transporte público.

-Conciliar la vida familiar con el trabajo. Se puede compaginar el trabajo con las tareas del hogar. En el caso de que el trabajador tenga hijos, permite además ahorrar el dinero de guarderías y evita el trastorno que supone buscar a alguien adecuado que cuide a los niños, por no hablar la posibilidad de que la madre trabaje y cuide a su hijo sin la necesidad de pedir la baja.
-Descongestión de las carreteras con el consiguiente alivio para las ciudades y la subsiguiente mejora de la calidad de vida. Así como una reducción importante de las emisiones de CO2, responsables del efecto invernadero. -Posibilidad de trabajar en ciudades que no sean la tuya propia sin tener que desplazarte hasta ellas. Podrías trabajar en Madrid pero vivir en la Sierra, lo que llevaría a su vez a un ahorro en el precio de tu vivienda, pues al estar alejado del centro su precio sería menor.

-Ahorro de dinero a la empresa (energía, ordenador, teléfono, etc.).

-Menos estrés, pues en casa se trabaja más relajadamente y compaginando estas labores con las familiares.

DESVENTAJAS

-Menor control de los jefes sobre los empleados, con el consiguiente riesgo de que el trabajo no salga adelante.

-Perdida del contacto humano, que si bien se mantendría vía telefónica no es lo mismo. Mucha gente renunciaría al teletrabajo por poder charlar con la gente. Si lo pusiésemos en una balanza estaría claro cual sería el resultado.

Las ventajas son innumerables y las desventajas se reducen a la desconfianza de los jefes por si los empleados no rinden. En la actualidad una forma de medir el trabajo de alguien viene dado por las horas que trabaja un empleado, por su jornada laboral. Con el teletrabajo este control es imposible. Pero esta desconfianza se puede corregir imponiendo el trabajo por objetivos para poder cuantificar si un empleado trabaja o no, independientemente de las horas que le lleve hacerlo.

Otra medida sería empezar dando teletrabajo progresivamente. Se empezaría con un solo día a la semana y si el trabajo no se resiente, ir aumentando el número de jornadas gradualmente. Tampoco debería ser algo permanente, sino algo variable y a elección del jefe, quien podría quitarlo en caso de que la producción no fuese la adecuada.

Habría que analizar con detenimiento cada empresa para ver si es posible la aplicación del teletrabajo, pues el tamaño de la empresa (no es lo mismo que teletrabajen los empleados de una empresa de 10 personas a que lo hagan los de una de 20000), la importancia del trabajo (hay trabajos que si bien se pueden realizar a distancia, es conveniente que se hagan directamente en la oficina), etc, son factores a tener en cuenta a la hora de considerar la viabilidad del teletrabajo.

Con el desarrollo tecnológico al ritmo actual, en pocos años las tecnologías de la información no sólo ofrecerán mejoras de productividad aún mayores, sino que además, permitirán convertir el teletrabajo masivo en una realidad. Pero en resumidas cuentas, las ventajas son muchas y la posibilidad de volver al modelo tradicional en caso de fracaso está ahí, con lo que no se debe tener miedo a la hora de aplicarlo. Los trabajadores saldrían muy beneficiados, y esta mejora se realimentaría positivamente a la empresa.

Y no solo saldrían beneficiados los trabajadores y la empresa. También lo sería UTOPIA. La reducción de tráfico conllevaría una menor contaminación, una mejor funcionamiento del transporte público, una descentralización.

¿A que estáis esperando? ¡A teletrabajar!

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